ENTREVISTAS

“Las empresas deben introducir clausulas en sus relaciones comerciales para garantizar que no se violan los derechos humanos”

“El nuevo reglamento europeo sobre minerales de zonas de conflicto resuelve a medias la cuestión y va a seguir siendo necesaria la presión ciudadana”, reconoce Guillermo Otano, técnico de incidencia de la campaña “Tecnología libre de conflicto” (www.tecnologialibredeconflicto.org) de la Fundación Alboan. La Unión Europea alcanzó la semana pasada un acuerdo que abarcará las importaciones de minerales de estaño, tungsteno, tantalio y oro procedentes de todos los países del mundo. El nuevo Reglamento, según Otano, “ha dejado un sabor agridulce” a la coalición de 130 ONG que reclamaban una ley más ambiciosa, ya que “el reglamento aprobado establece un sistema mixto, por un lado una ley obligatoria para los importadores directos y, por otro, una ley voluntaria para las empresas que importen aparatos o productos manufacturados, como bombillas, tablets, ordenadores, móviles, joyería o baterías de coche, con esos cuatro minerales”.

“Vamos a seguir haciendo incidencia porque la Unión Europea dijo que iba a establecer una serie de medidas complementarias al nuevo reglamento, como, por ejemplo, políticas de cooperación en el Congo, para que esa ley tenga repercusión en el terreno”, cuenta Guillermo Otano, de la Fundación Alboan. “Está por debatir aún cuáles van a ser los objetivos pero queremos que sean políticas de cooperación orientadas hacia el desarrollo local de esas comunidades en salud, educación o formación en derechos humanos”, añade Otano.

La Unión Europea, sus 500 millones de habitantes, consumen alrededor de 240 millones de móviles al año. El 16% de las importaciones mundiales de los cuatro minerales estratégicos para las industrias electrónicas son europeas. “Todos los objetos de consumo que tenemos a nuestro alcance tienen una cadena de suministros que empieza aquí y termina más allá de nuestras fronteras”, explica Guillermo Otano. “¿Cómo regulamos eso? Se trata de una cuestión tan novedosa que todavía ni los legisladores ni los consumidores somos conscientes de ello, pero yo creo que es el camino a seguir, que hay que meterle mano a esa cuestión, que las empresas, en sus relaciones comerciales, deben introducir algún tipo de claúsulas para garantizar que no se están violando los derechos humanos”.

En este sentido, para el tecnico de incidencia de la Fundación Alboan, “hay empresas más responsables que otras y luego hay empresas o iniciativas que se crearon ya diréctamente pensando en hacer un móvil con la mayor cantidad de criterios éticos. Es el caso concreto de Fairphone, una empresa holandesa que ha logrado certificar el origen de los cuatro minerales que regula el nuevo reglamento europeo y cuyo proyecto se enmarca dentro de una filosofía de consumo responsable. Se trata de un móvil modular, que está hecho por partes, de manera que si se te fastidia una parte puedes cambiarla, en lugar de tener que cambiar el teléfono entero. Y esto desde el punto de vista medioambiental también es algo a valorar”.

Por último, Guillermo Otano, técnico de la Fundación Alboan, rechaza las críticas que desde algunos sectores se les hacen por querer regular la producción y consumo tecnológicos. “Nosotros no somos tecnófobos, somos conscientes de la sociedad en la que vivimos y de que vamos todo el día de pantalla en pantalla, del ordenador al móvil, del móvil a la tablet, de la tablet a la televisión… Nosotros no nos planteamos vivir sin tecnología porque a día de hoy se ha convertido en un elemento más de nuestra vida cotidiana. La cuestión es, si somos conscientes del peso que tiene esta tecnología en nuestra vida cotidiana, ¿por qué no nos preguntamos de dónde viene, cómo se fabrica y qué implicaciones tiene?”.

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