OPINIÓN

Quizá algún día te pregunten ¿y tú qué hiciste?

¿Sabías que han desaparecido diez mil menores que llegaron a Europa en busca de asilo? Diez mil niñas y niños que, en algún momento de su viaje, se separaron de sus familiares o que ya estaban solos desde el momento de su salida y no encontraron quien se hiciera cargo de ellos. Niñas y niños que llevan por ahí perdidos más de un año. (datos de Europol, enero 2016). Hace ya doce meses que la tragedia de las personas que dejan sus países, buscando en Europa una tierra donde acogerse, llama a nuestra puerta diariamente.

Quizá seas una de esas personas que en el último año no ha hecho nada en favor de las personas que buscan acogida entre nosotros. En ese caso podría pasar el resto de su vida sin sentir la necesidad de tomar partido por unos semejantes que abandonan sus casas porque temen por su vida o para intentar tener una vida digna de llamarse así. Pero también puede ocurrir que, al leer estas líneas, pienses que algún día tu nieta –volviendo de ver una película sobre estos hechos- te pregunte si hiciste algo en favor de aquellos semejantes, contemporáneos tuyos, que morían por miles intentando cruzar el mar en unos botes de goma abarrotados hasta no dejar un solo hueco.

Quizá tengas que responder <>. Y quizá tu nieta, cuando te hace la pregunta, haya visto en esa película que también entonces –ahora para ti- había mucha gente que se movilizaba contra sus gobiernos para exigir el respeto a los Derechos Humanos y la apertura de las fronteras, mucha gente que hacía campañas en sus pueblos para explicar que estas personas que solicitaban asilo no eran un peligro para quienes estábamos aquí, mucha gente que pensaba que. esas otras personas llegaban empobrecidas pero eran una riqueza de vitalidad, como habían demostrado en su viaje, eran gente necesaria para reavivar nuestras envejecidas sociedades. Y quizá tu nieta haya visto también que había por toda Europa muchas personas trabajando temporadas como voluntarias en los campos de refugiados, que colaboraban en campañas para atender las necesidades básicas de las personas que se iban acumulando al otro lado de las vallas, que organizaban charlas y exposiciones, proyectaban películas, para explicar la situación de las personas refugiadas y el porqué de su existencia en tan gran número.

Porque tú debes saber ya que, si Turquía, Pakistán y Líbano acogen al 30% de personas refugiadas del mundo, bien puede pensarse que los países del G-20 podrían acoger sin traumas a todas las personas frenadas hoy en las vallas. Y seguramente sabes tan bien como nosotros que las personas en busca de asilo dejan sus países a causa de la guerra, la violencia cotidiana, la persecución por razones de religión, orientación sexual, negación total de libertad para las mujeres, pobreza extrema provocada por el expolio secular de sus recursos y medio ambiente… Y sabes tan bien como nosotros que todos los países poderosos, y con capacidad de veto en la ONU, están detrás de cada uno de estos males.

En fin, que tú verás cómo explicas a tu nieta que, mientras todo eso tenía lugar, tú no encontrabas el momento de poner una bandera amarillade bienvenida en tu ventana para hacer saber a tu vecindario que no es por ti que todo esto ocurre, que tú estás a favor de que se retiren esas vallas, se facilite pasaje seguro y pasaportes humanitarios, se desmantelen progresivamente esos campos de personas refugiadas carentes de todo lo necesario para una vida digna… Una bandera amarilla de Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidas refugiadas) que sirve también para exigir a la Unión Europea que deje de comprar la colaboración de gobiernos autoritarios y criminales (Marruecos, Turquía, Libia…) para crear dos fronteras, una para pobres -lejos, donde no les veamos y no se les permita cruzar- y otra -en los aeropuertos- para turistas ricos.

Tú verás cómo le explicas a tu nieta… pero si colocas la bandera amarilla, o participas en el evento Ongi Etorri Errefuxiatuak Gernika 2017 que va a tener lugar los días 29 y 30 de abril para expresar nuestro apoyo a las personas refugiadas, seguro que tu nieta comprenderá, al menos, que todo esto no se hizo en tu nombre.

Germán García Marroquín y Dani Gutiérrez Porset. Miembros de la Plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak.

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