«Europa también participa, no obviamente como Trump, de un exceso de autoritarismo. Cada vez más parece que nuestros países son ciclos electorales donde hay alternancias pero hay también una gran armadura corporativa global que impide que la soberanía popular sea plena. En las estructuras democráticas, los mecanismos de control, de contrapeso, tienen muchas dificultades de expandirse», explica Juan Hernández Zubizarreta, Doctor en Derecho por la Universidad del País Vasco e integrante del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL). «Hoy no hay relación laboral, social, donde la precariedad, la desigualdad, la explotación, no aparezcan como elementos muy fuertes. Y esto no son palabras teóricas. Esto afecta a la vida de la gente en Honduras, India, Euskalherria o Brasil. Con distintos ritmos pero la idea de la precariedad, la desigualdad y la explotación avanza en la construcción de derechos», añade.
«Desde el punto de vista jurídico, no es ya que se esté cumpliendo el derecho internacional sino que está apareciendo una nueva formulación, muy unida al modo colonial, que es la paralegalidad. Y tiene que ver con una economía más mafiosa, más criminal, absolutamente arbitraria. Fórmulas seudojurídicas que en realidad lo que hacen es entroncar prácticas neofascistas que apuntalan la idea de destrucción de los derechos y de una necropolítica que avanza con mucha fuerza», cuenta Juan Hernández Zubizarreta.




Comentarios
Aún no hay comentarios.