«Una de las cosas que ha conseguido la Global Sumud flotilla es presentar, de algún modo, un escenario futuro, no tan lejano, en el que te pueden apresar en cualquier sitio, sin motivo, saltándose todas las leyes internacionales habidas y por haber. Y no pasa nada porque Israel da pasos cada vez más grandes y los gobiernos del mundo, y Europa en particular, en vez de plantar cara lo que hacen es dar un paso atrás», denuncia el profesor, artista plástico e investigador vasco Salim Malla, participante en la flotilla hasta que el pasado 29 de abril militares israelís la asaltaron en aguas internacionales. 22 embarcaciones fueron atacadas y 175 personas detenidas, entre ellas el propio Salim. Después de pasar más de 40 horas secuestrados en un buque de la Armada de Israel fueron liberados en la isla griega de Creta. «Deberíamos pedir a nuestros gobiernos que esta deriva imperialista, tanto de Israel como de Estados Unidos, no continúe. Y tenemos que hacer presión para que realmente se plante cara y se pongan límites. Israel está jugando a ir avanzando, a ver hasta dónde les dejan llegar, y es un juego en el que tenemos las de perder si no nos enfrentamos», añade Salim Malla.
«Se sigue criminalizando la solidaridad. Se hace en tierra. Se hace en la mar, como hemos vuelto a ver estos días. Pero a pesar de todo tenemos que seguir adelante. Es nuestra obligación y también nuestro derecho», explica la profesora vasca jubilada Nerea Etxebarria Aizpuru, integrante de Global Sumud flotilla Euskal Herria.




Comentarios
Aún no hay comentarios.