«Seguimos viendo África como una fotografía en blanco y negro, las imágenes que tenemos son las de las películas de Tarzán o Memorias de África donde a los pobres negritos tenemos que ir a salvarlos. Y no nos damos cuenta de la vitalidad que tiene ese continente», explica el escritor, activista y consultor Chema Caballero (Castuera, Badajoz, 1961). Hace unos meses ha publicado su último libro, «El bebedor de cerveza. Más de 30 años recorriendo los caminos de África» (Libros de las malas compañías, 2025). «Seguimos teniendo nuestra mentalidad de blancos occidentales, superiores, que lo saben todo. Y cuesta desmontar todo eso. Pero en los últimos años, tiempos, sí creo que hay bastante gente intentando acercar África con una mirada distinta para mostrarla como es en realidad», cuenta Caballero, quien reconoce que «a pesar de que sean más de 30 años en el continente, todavía me queda por recorrer. Pero lo que me sigue motivando es ir desmontando todos esos estereotipos e ideas preconcebidas que tenemos sobre África».
«Siempre que hablamos de África hablamos de guerras, enfermedades, hambre, pobreza. Y eso existe, es verdad. Pero muy pocas veces se cuenta que hay detrás de esas guerras, de esos conflictos, cuáles son los intereses reales, quiénes se están beneficiando realmente. Porque no olvidemos que en África, detrás de cada guerra, de cada conflicto, hay una materia prima que nos interesa a nosotros. Y ahí hay muchos intereses, mucha gente se está haciendo rica con las guerras de África. Y eso pocas veces se cuenta. Eso sí, se cuenta que un grupo de negros está matando a otro grupo de negros. Y lo demás lo obviamos», señala Chema Caballero. «Algo tiene que cambiar en África y son los propios africanos quienes tienen que decidir hacia dónde quieren ir, qué quieren hacer. Son ellos los que tiene que decidir y creo que ya lo estamos viendo. Son los jóvenes africanos, cada vez más formados e informados, los que están marcando el ritmo con sus revueltas, revoluciones, pidiendo cuentas a sus gobiernos, transparencia, respeto a los derechos humanos, democracia. Y eso poco a poco va calando en el continente. Vemos que cada vez hay más países donde la democracia, los derechos humanos, se van imponiendo. Y esto va haciendo que la vida sea distinta para sus ciudadanos», concluye el escritor, activista y consultor.




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