«Tristemente en Mesoamérica estamos viendo un empeoramiento de las condiciones que tienen las personas defensoras de derechos humanos. Hemos visto un retroceso muy grande de los derechos humanos en la región, un avance rápido de la militarización y el autoritarismo, con el espacio cívico cada vez más restringido para la defensa de derechos», explica la socióloga y feminista costarricense-mexicana Lydia Alpizar Durán, codirectora de la Iniciativa mesoamericana de defensoras de derechos humanos (IM-Defensoras). Esta Iniciativa es un articulación regional entre defensoras de derechos humanos, organizaciones sociales y redes nacionales de defensoras de México, Honduras y El Salvador, con trabajo también en Guatemala y acciones de solidaridad con Nicaragua. «La protección integral que hacemos es feminista porque es una apuesta colectiva de fortalecimiento de las capacidades de protección de las compañeras defensoras de diversos movimientos en los territorios. O sea, no solamente respondemos a casos individuales sino que tenemos una propuesta para que la protección ayude a sanar y a reconstruir el tejido social que está siendo roto por la violencia. Nuestra apuesta es por poner el cuidado en el centro. reivindicamos el cuidado como justicia histórica para las mujeres y como una dimensión clave para que la protección sea sostenible. Entonces, no hacemos solo protección en el sentido más clásico de seguridad dura sino que miramos a las defensoras en toda su complejidad y en su red familiar y comunitaria, en su red de movimientos», añade Lydia Alpizar Durán.
En esta entrevista en Mar de fueguitos charlamos con Lydia Alpizar Durán y también con Carmen Flores, educadora, feminista y defensora de derechos humanos nicaragüense en el exilio, y con Floria Pérez, activista de derechos humanos de El Salvador.




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