«Hay que seguir en las calles, hablando de Palestina, alzando las voces, porque el genocidio continúa. No vamos a ser libres hasta que todas seamos libres», explica Rula Mazzawi (Nazareth, 1976), sicóloga, sicoterapeuta y activista palestina. Rula, palestina desplazada interna con ciudadanía israelí, vive en Nazareth y es una de las descendientes de los 150.000 palestinos que permanecieron en sus tierras a pesar de la ocupación y masacres de Israel en 1948. Su familia fue expulsada de Beisan. «No hay alto el fuego en Gaza, es una mentira, todavía matan a palestinos y palestinas todos los días. Y también en Cisjordania las personas viven bajo el horror de la violencia de los colonos protegidos por el Ejército y el régimen sionista. Atacan a todos sin distinción. Niños, niñas, mujeres, personas mayores, hombres, a cualquier persona palestina. Atacan casas, infraestructuras, destrozan olivos centenarios. Y en la Palestina de los territorios del 48 hay también tres puntos en particular que nos hacen vivir con miedo. El primero, la criminalidad y los asesinatos, que están creciendo muchísimo. 267 palestinos fueron asesinados en 2025, 12 de ellos por policías que nunca fueron juzgados. El régimen sionista protege y permite la existencia de bandas criminales, dejándolas en la impunidad y permitiendo que les lleguen armas. En las últimas semanas estos crímenes son para los palestinos y las palestinas una de las cosas más graves que están pasando en los territorios del 48. Las balaceras y en general la violencia y la criminalidad están creciendo tanto que los palestinos y las palestinas no se sienten seguros para vivir allí y se están yendo, están emigrando. Pese a esto, el Estado de Israel no hace nada para pararlo y más bien responsabiliza a los propios palestinos y palestinas diciendo que es parte de su llamado carácter primitivo como pueblo. Esta situación de criminalidad y violencia es parte del plan de Israel de limpieza étnica. Utilizan la criminalidad para que desaparezcan los palestinos y las palestinas. El segundo motivo de miedo es la criminalización de cualquier persona que muestre simpatía por Gaza o por la resistencia. Muchísimas personas, activistas, artistas, estudiantes, han sido detenidas simplemente por mostrar simpatía por la resistencia. Los palestinos y palestinas que vivimos allí no nos sentimos seguras cuando vemos a un policía israelí. De hecho, nos sentimos asustadas porque sabemos que pueden ejercer violencia y nos pueden detener. Y, por último, el tercer punto que nos preocupa muchísimo es la destrucción de hogares, casas. La demolición de casas es parte de esa política para expulsar a los palestinos y las palestinas de su tierra. Se dirige unicamente a hogares y familias palestinas. No hay familias judías israelíes a las que les hayan derruido sus casas», denuncia Rula Mazzawi.
<iframe src=»https://www.ivoox.com/player_ej_181758334_6_1.html?c1=50809b» width=»100%» height=»200″ frameborder=»0″ allowfullscreen=»» scrolling=»no» loading=»lazy»></iframe>
Rula Mazzawi ha participado este lunes y martes en Bilbao en el encuentro internacional «Palestina: economía del genocidio y empresas cómplices», organizado por Paz con Dignidad y Omal.




Comentarios
Aún no hay comentarios.