«Y que sea nuestra propia luz, y no la del sol por la mañana, la que prenda fuego», sugiere el poeta David González (Gijón, 1964) en este poema que cuelga de un atrapasueños y combate los malos espíritus. Una invitación a soñar, a arder, a quemar, que aparece en su libro «Si te echan mano … Sigue leyendo