ENTREVISTAS

«Cada vez que me enfrento al poema, me enfrento al deshacer la escritura hasta lo mínimo, hasta su esencia más pura»

«Es cierto que cada vez me sobran más palabras, cada vez necesito menos palabras para decir lo mismo. Eso sí es algo que he ido notando con el paso del tiempo», confiesa la poeta y guionista Itziar Mínguez Arnaiz (Barakaldo, 1972). «Todo lo que parece muy fácil al final resulta muy difícil. A mí, me resultaba mucho más fácil escribir antes que ahora. Hoy, cada vez que me enfrento al poema, me enfrento al deshacer la escritura hasta dejarla en lo mínimo, en su esencia más pura. Y trato de que lo difícil parezca sencillo, que se cree esa empatía con el lector», añade. Su último libro, «Nubes y claros», a punto de publicarse en la editorial Cuadernos del vigía, ha recibido el Premio Internacional José Bergamín de aforismos. Se trata de su primer libro de aforismos.

Itziar Mínguez Arnaiz ha publicado ya 11 libros, varios de ellos premiados, entre otros galardones con el Premio internacional de poesía Nicanor Parra o el Premio internacional de poesía Gil de Biedma. «Gloria Fuertes es el único referente literario real 100% que tengo, la única persona por la que siento una referencia muy directa. Desde el principio, porque la leía desde que era una niña, desde mi más tierna infancia. Y siempre ha habido un diálogo entre mi yo lectora de Gloria Fuertes y mi yo escritora, forma parte de mí. Luego, hay muchas lecturas, autores, que te van influyendo a lo largo del tiempo, pero es de otra manera, más adquirida. En el caso de Gloria Fuertes es como si siempre hubiera estado ahí conmigo», cuenta la poeta barakaldesa.

A su último libro publicado, «Lo que pudo haber sido» (Huerga y Fierro editores), le atrapó justo la inesperada llegada de la pandemia recién salido de la imprenta. «Este paréntesis gigante nos ha afectado a todos y por lo menos en la época del confinamiento era cierto que el mundo se había parado. Ahora cada uno tenemos más o menos actividad pero el mundo sigue. Está girando a una velocidad más lenta, pero está girando. Sin embargo, en aquellos meses de confinamiento se había detenido en sentido literal, estricto. Entonces podías de verdad pararte y hacer cosas a las que no les puedes dedicar tiempo habitualmente. De todas formas, yo descubrí en ese tiempo cuanto se parecía mi vida real a mi vida en confinamiento. Trabajo desde casa, paso mucho tiempo entre las cuatro paredes del lugar donde escribo. Entonces, estoy de una manera muy parecida a como estaba, con la única diferencia de que lo que se había detenido era lo que estaba alrededor. He utilizado este tiempo para leer mucho, para ver mucha televisión y para escribir muchísimo. He escrito un montón porque era mi ventana al mundo. Teníamos el balcón, los que tuvimos la suerte de tener balcón, pero hacía falta otra ventana que te permitiera poner la vista un poco más allá de lo que teníamos enfrente».

En su charla con Mar de Fueguitos, Itziar Mínguez Arnaiz recita varios poemas de «Lo que pudo haber sido», varios escritos durante la pandemia y también algunos aforismos del que será su próximo libro, «Nubes y claros».

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